¡Growers! Hoy les presentamos a Gorka, quien nos cuenta de todas esa aventuras que sigue viviendo en Australia y atesorando en su memoria. ¿Te quieres enterar? ¡Sigue leyendo!

Verano de 2017

Fue entonces cuando conseguí un trabajo de verano en la playa. Allí escuche las historias de diferentes socorristas y amantes del surf que habían ido una o varias veces a Australia con diferentes visados. Además, con la idea de trabajar lo justo para sobrevivir y estar el mayor tiempo posible sobre una tabla. Oyendo sus historias mi imaginación voló. Tras investigar y ver el tipo de cultura y las condiciones laborales, sumado a la situación social, económica y política tan desastrosa del País Vasco y España, tomé la determinación de que tenía que huir.

Visado: ‘Granted’

Fue en este punto donde tuve mi primera experiencia con GrowPro y el proceso de la visa Working Holiday 462 de 2018. Seguí el proceso, ya que era bastante claro. Más que nada por que era el primer año en el que el proceso del visado era completamente electrónico; y todo queda entre el gobierno español y el Departamento de Inmigración de Australia.

Lo demás, dependía de mí. Sobre todo, en cuanto al inglés, realizar el examen IELTS y cuando me pidieron un examen médico, tuve que pedir un día libre en el trabajo para acudir a Barcelona ha realizarlo. Después de todo el proceso, tiempo y dinero invertido, llegó el 24 de agosto de 2018. Recibí el famoso granted. Fue algo totalmente inesperado. No daba un duro por mi candidatura entre 1500 visas disponibles y, por tanto, más gente que podía solicitar. Pero no fue el caso.

PreWelcome y consejos top

Después, llegaron las charlas PreWelcome de GrowPro. Ahí conocí a Goiko Llobet y sus explicaciones «relámpago» sobre las diferente facetas de la cultura Aussie y sus ciudades. También, al resto del equipo de GrowPro esparcidos por toda Australia, que nos daba los primeros consejos antes de llegar a nuestros destinos.

Para mí, todos los consejos e información fueron de gran ayuda, ya que me marcaron un camino a seguir. Pude buscar más información por mí mismo para adecuar el viaje a mis necesidades y que se adaptara mejor al viaje a Australia. En este aspecto, es donde difiero con GrowPro.

Me explico, mi idea era buscar un trabajo de ámbito industrial, enfocado a la industrial pesada del metal. Toda mi experiencia laboral de los últimos años estaba relacionada con el mecanizado (producción de piezas de metal con maquinaria pesada).

Claro, las dimensiones de Sidney como ciudad y sus oportunidades de empleo son descomunales. Además, los polígonos industriales están presentes en casi todas las zonas de la ciudad. Tiene como la más grande la zona portuaria de Botany. Por lo tanto, para mí era conseguir primero un trabajo o trabajos y, después, piso. Esto último no lo aconseja GrowPro, pero porque sus consejos están basados en otra idea diferente y sectores laborables diferentes al medio. Por último, lo que tenía en mente tras buscar empleo y piso era viajar.

Llegada y el trabajar en Australia

El 22 de agosto empezó realmente el viaje. Abandonar Bélgica, donde yo residía y trabajaba en ese momento, Europa, una parada en India y aterrizar en Sydney. A partir de ahí empecé a conocer las dos caras de vivir en Australia como extranjero.

Por un lado, empecé a hospedarme en un hostal. Después, en diferentes apartamentos gracias a Couchsurfing. El 25 de agosto conseguí mi primer trabajo en una fábrica de pintura y me afinqué en Parramatta. Aguanté un mes y medio en este empleo. Malas condiciones laborales por $25/por hora. Mala experiencia que no merecía la pena y lo dejé.

Desde entonces, estuve dando tumbos; en almacenes haciendo cargas y descargas, intercalado con más entrevistas. Malos tragos, incertidumbre total y momentos malos se sucedieron. Pero no ceje en mi empeño. He aquí que conseguí dos oportunidades: uno cerca de Parramatta en una línea de montaje y otro en Kurnell (al sur de Sydney) como operador CNC.

Me decidí por este último, muy lejos de Parramatta (3 horas todos los días ida y vuelta en transporte público), pero nadie hasta ese momento me había dado una oportunidad en el sector de mecanizado. Os puedo decir que no me equivoqué. Ahora trabajo por $35 dólares la hora, 50 horas a la semana, y resido en Cronulla a 10 minutos de la playa. Para mí, no hay color. Un salto cualitativo excepcional, ya que el nivel de vida que tenía pegó un vuelco para bien.

Sydney y la cultura Aussie

El otro lado de la moneda, en cambio, ha sido más afable. Descubrir la Opera House, Sydney y sus mil recovecos, un atardecer en el ferry desde Manly, las Blue Mountains y sus panorámicas imponentes, Jervis Bay y Hyams Beach, los más cercano al Caribe por estos lares… Bendalong Beach y el surf camp, los eventos de GrowPro, el disfraz del Joker, canela fina, la cultura Aussie y su estilo “no worries, be happy”.  Los australianos y su innata gratitud por ayudar a un desconocido; más gente como yo, paisanos, y de otros países; y un sinfín de aventuras y desventuras para el recuerdo. Y lo que queda, claro; para bien y para mal.

En fin, he conseguido lo que quería y lo que había planeado se ha cumplido. Ahora mi meta es mantener este trabajo y viajar. En el horizonte diviso Gold Coast, Byron Bay, Cairns, Tasmania, Alice Springs o Perth. No os digo más que ya tengo un avión pillado a Nueva Zelanda nada más acabar mi visado y estaré allí explorando la Tierra Media. ¡Nos vemos!