«Sí, de Asunción, Paraguay; Corazón de Sudamérica». Respondo con una sonrisa enorme y, por alguna razón, me encanta ser la primera paraguaya que conocen.

La decisión

Venir a vivir a Australia fue una decisión premeditada, que llevó un tiempo de maduración. Fue un proyecto pospuesto más de una vez. Me costaba encontrar el momento, me faltaban los recursos necesarios y hoy, con el diario del lunes, puedo decir que necesitaba situaciones en mi vida para poder lidiar con lo que es Australia.

Desde vivir en las montañas de los Rocky Mountains esquiando, a surfear olas en Hawaii por más de un año, realizar trekks eternos por los Andes en Sudamérica… Esta idea de vivir en Australia estuvo presente en mis pensamientos en todas aquellas experiencias; en algunas más intensas que otras, pero siempre ahí. Como cuando en una de mis tantas locuras, decidí hacer un trekk por una montaña de Chile. 10 horas y 17 kilómetros caminando solamente acompañada de una ensalada de pensamientos en mi cabeza; principalmente, sobre la situación que estaba viviendo en Paraguay.

Fue en ese instante que sentí que tenía que darle un giro a mi vida, jugarme por lo que realmente quería y de  preguntarme… ¿por qué no? Ahí empezó todo. Volví a Paraguay, a mi rutina, que me incomodaba como estilo de vida, convencida del cambio que necesitaba, y que para eso necesitaba moverme porque las cosas no llegan solas.

Viniendo de un país con poca tradición de viajes, ya como me había sucedido en mis aventuras previas, encontrar alguien quién ya hubiese vivido en Australia y que me asesorara, se me hizo muy difícil. Por lo que nuevamente, decidí volver a confiar en mi intuición y buscar la manera de llegar a aquel tan lejanos país, por mis propios medios. En una de esas largas noches, con la cara pegada a la pantalla de mi PC, di con lo que sería mi llave de entrada a Australia. Encontré a  GrowPro; ahí estaba todo lo que necesitaba, y más. GrowPro me fue guiando en todo el proceso. Desde los primeros pasos, la llegada al país y hasta el desarrollo de mi vida acá. Ellos fueron uno de los pilares para que hoy esté escribiéndoles desde mi casa en Gold Coast.

Llegó el día

Cuatro meses después, llego el día. Un pasaje solo de ida, auto vendido, maletas listas, una cabeza llena de dudas pero con un corazón corajudo y una sonrisa bien en alto. Lista o no, me estaba yendo a Australia después de cinco años de posponer esta aventura.

Sabía que iba a ser difícil, era salir una vez más de la zona de confort. Sin importar cuántas veces haya vivido en otros países y todas las situaciones que atravesé anteriormente, creo que empezar de nuevo en otro país, siempre va a requerir lo mejor de uno. Como me dijeron una vez:“Siempre va ser difícil, pero siempre va ser la mejor experiencia de tu vida.”

Al fn, en Australia

Llegué. Al fin, desde la ventanita del avión vi lo que sería mi casita por un año; estaba fascinada. Desde arriba, casi aterrizando, ya podía ver las líneas de las olas marcadas; se me puso la piel de gallina al pensar que en unas horas estaría ahí surfeando.

El chofer del shuttle se reía por haber intentado subirme al vehículo del lado del conductor. Oficialmente, estaba en territorio Aussie. Subí al auto yendo a lo que sería mi siguiente casa en la Goldi (TIP: yo ya había conseguido el cuarto por los grupos de Gold Coast en Facebook y me aseguré de que fuese de confianza). Con los ojos de una nena de 5 años, miraba todo a mi alrededor y me sorprendía al ver tantas personas yendo a la playa a las 6 de la mañana.

“¡Cómo madrugan estos australianos, cuánta energía!”. Al cabo de unos días, ya era parte de esa corriente de personas activas a esas horas de la mañana, pero no para trabajar, sino yendo a surfear para agarrar la primera ola del día. Así, el chofer me dejaba en la puerta de mi casa, pero sin despedirse antes de comentar: “Sos la primera paraguaya que conozco”. El viaje había empezado con esa frase.

Australia es lo que vos quieras

Les voy a ser sincera, vivir en otro país es un desafío. Requiere mucha paciencia, es confiar en el proceso de la adaptación y, sobre todo, confiar en la decisión tomada. Salir de la zona de confort constantemente, pero por esta misma razón es que tomamos ese vuelo de 14 horas, ¿o no? Para estar cómoda mejor nos pegamos la vuelta a nuestro país, pero para mí, esa no es una opción.

Lloré. Me desmotivé. Sentía que la situación me estaba ganando, me agarró ansiedad. «¿Que? ¿Australia me estaba ganando? Imposible; tampoco es una opción ¿Cómo un lugar me va ganar?»

Me moví. Me involucré. Pregunté; no hay preguntas tontas. Un día imprimí treinta CVs y salí a repartir con mucha vergüenza al comienzo, sola, repitiéndome mi discursito en inglés, una y otra vez. El primer día no fue fácil y recuerdo esto con una sonrisa en la cara y hasta riéndome de mí misma. Entregué solo dos curriculums de la vergüenza que tenía. Di tantas vueltas a la manzana de los nervios que al final decidí dar el día por terminado. Pero como se dice “Si voy para atrás, es para tomar envión”. Así, me prometí volver al día siguiente con la premisa de «Hoy consigo trabajo».

Me reí. Me apoyé en gente que me quería; tengo un novio que me banca a muerte y que, sin él, todo hubiera sido un poquito más difícil. Mis hermanas y mis amigos de Paraguay que siempre están, y  encontré gente increíble en el proceso. Me di cuenta de que todos estamos en la misma. Mismos miedos, mismos desafíos pero también misma ganas de comernos el mundo. Todos están dispuestos a ayudarte, brindarte las palabras exactas. Hay personas negativas y sí, como en todos lados, pero es ahí cuando me aferro con más fuerza a la decisión que tomé, la de venir a Gold Coast y hacer la mía.

GrowPro me ha dado las herramientas adecuadas para hacer mi camino más llevadero. Gracias. Todo depende de ustedes y de sus ganas. Así que anímense a dar ese paso. Aquí en Australia, desde mi experiencia, les puedo asegurar que hay un lugar para todos ustedes que quieran apreciar, valorar y disfrutar de esta experiencia. Por más cliché que suene… ¿qué serían los momentos lindos sin los difíciles? Si las cosas lindas la tenemos a mano y tan fácil, las perdemos de vista.

Te animo a que te juegues, a que vengas y pruebes, a que hagas la tuya, a que te desafíes a vos mismo/a, va ser la mejor aventura de tu vida. Vas a conocer una versión tuya que no conocías. Vas a reír, vas a ser feliz, vas a descubrir.

María Gracia, la primera paraguaya que todos conocen. Feliz de haber tomado esta decisión y de vivir todo lo que estoy viviendo porque eso me ayudó a estar como estoy hoy.