Me llaman Gil

Apasionado por los momentos que solo los viajes saben regalarte, amante de las experiencias que el moverte por el mundo te dejan, el perderme ahí afuera para seguir encontrándome aquí dentro, eso me define; eso es lo que soy. Por cierto, me llamo Gil y soy mexicano. ¡Hola a todos!

La decisión


Di el brinco persiguiendo una bola de sueños que parecían algo muy lejano a lo que representaba en aquellos días. Sabía que la única manera de vivir en paz conmigo mismo sería, al menos, intentándolo. Así que, sin más, dejé mi aburrido trabajo en el mundo corporativo, empaqué los miedos y dudas que todos tenemos y me aseguré de caminar poco a poco aunque la nostalgia pesara.

Quería emprender, quería crear mi propia compañía, algo que me diera ingresos y, al mismo tiempo, disfrutar de todo lo que la vida tiene que ofrecer. ¿Por qué no intentarlo? Quería salir de mi país y de todo lo que conocía, quería vivir una experiencia que me sacudiera, que me metiera en crisis, caos y que me hiciera sentir confundido. Entendía que la única manera de llegar a ser el hombre que quiero ser, era ponerme a mí mismo en situaciones ajenas a mi zona de confort (por más cliché que suene esto).

No tenía ni la más mínima idea de lo que me iba a enfrentar y, en parte, eso me emocionaba. Tenía 2 cosas claras. Primero, si no lo intentaba, no podría vivir en paz conmigo mismo NUNCA. Segundo, si quería tener mi propia startup, sabía que tenía que pasar por un proceso. Un proceso que aún sigo viviendo pues nunca termina.

Ya en Australia


Los primeros meses los describo como una montaña rusa de sentimientos. Hay días que te sientes en la cima, que sientes esa euforia viva recorrer tus venas y llegar a la punta de tus dedos manifestada en emociones increíbles; te sientes el rey o la reina. La dualidad lo hace aún más interesante; el otro lado de la moneda, lo que no cualquiera te va contar y, seguro, lo que casi nadie publicará en redes. Los días difíciles, el querer dejarlo todo y regresar en el primer vuelo a casa, a lo que conoces, a lo seguro y acogedor…

La volatilidad emocional es algo real y es algo que tienes que pasar como parte de la experiencia de crecimiento. Ahí es donde se aprende, ahí es donde se aprecia, ahí es donde se valora. Fuera de los atardeceres inolvidables, las calles mágicas de la ciudad y lo maravilloso que es este país, el darle tiempo al tiempo y darte cuenta de que te puedes adaptar a todo, sí, A TODO y sentirte cómodo al otro lado del mundo, eso es Australia.

Emprender en Australia


Pues bueno, a lo que venimos. Como había escrito antes, este era el motivante más grande de llegar aquí. Quería ser parte de la escuela de emprendedores de Sydney, quería codearme con jóvenes de todo el mundo y aprender de ellos. Quería hacerlo real y, definitivamente, no me conformaría con cualquier idea básica. Al igual que todos ustedes, quería más y sigo queriendo más. Llegué aquí sin nada en la cabeza. Irónicamente, creía que la idea perfecta caería del cielo, que encajaría como piezas de lego.

Ciertamente, estaba muy alejado a lo que es el mundo real. Pese a querer escribir blogs sobre viajes, querer crear una plataforma que ayudara a las personas a pagar su hipoteca, empecé a importar artesanías mexicanas para vender en Australia. Aunque esta última idea sí se concretó y sigo vendiendo, sentía que aún me faltaba conectar con mi yo interior y hacer algo relacionado con mi pasión por los viajes. Aunque las importaciones son importantes para mí por todo lo que representan, nada me terminaba de convencer por completo; quería salir de la burbuja.

Después de 7 meses de altas y bajas, de días buenos y días malos, finalmente me di cuenta de que solo tenía que conectar con el Gil de 18 años de edad; el Gil que solo quería conocer el mundo. Fue en ese momento donde recordé a mi novia de aquellas épocas. Ella era un poco mayor que yo, espontánea y ciertamente aventurera. Siempre hablábamos de esta idea loca, de lo chingón que sería ir al aeropuerto y comprar un boleto de avión al primer destino disponible; un lugar sorpresa, no importaba dónde. Queríamos que nos dejara sorprender el destino y entendíamos que el viajar para nosotros era mucho más que planificarlo todo.

Esto nunca pasó, nunca cumplimos esa promesa y el amor terminó (tranquilos, el mal de amores ya pasó). Lo que definitivamente se quedó aún en mí por todo este tiempo fueron esas ganas de viajar sin saber lo que te espera. Así fue como todo empezó una tarde de enero; 9 de enero del 2019, para ser exactos. Me pregunté si esta idea podría funcionar, corrí a mi laptop y empece a buscar e investigar si alguien había creado una compañía que hiciera algo parecido. Encontré cosas muy interesantes y fuertes motivadores. ¿Se imaginan? ¿Viajar sin saber dónde será tu destino? ¿Se imaginan? ¿Viajar como locales e intentar revolucionar toda la industria de los viajes? Esto me voló la cabeza, caminaba de un lado a otro y fue un sentimiento nuevo que no sabía cómo manejar. Ese día, sin siquiera saberlo, nació BlindPackers.

BlindPackers es una comunidad de viajes sorpresas, donde estamos enfocados y comprometidos en brindar experiencias de una manera única, espontánea y alineada con la conservación de las culturas y el ecosistema. Apegados a tendencias buscamos crear consciencia bajo el lema de “Aprender a viajar”. Es decir, saltar fuera de la perspectiva del turista común y lugares mainstream para así adentrarnos a caminar, correr, comer, tomar, observar, pensar, oler, reír, llorar; en fin… VIVIR como locales, quitarnos nuestra piel y colocarnos los colores de las personas originarias del destino al que nos dirigimos. BlindPackers va más allá que una “Clue box” y un destino misterioso.

Hoy, después de un año de empezar con esta idea en el papel, ya tuvimos nuestro primer day trip en Sydney, Australia. Estoy consciente de que esto apenas empieza y falta un universo por recorrer, pero también estoy orgulloso de todo lo que hemos atravesado y seguimos atravesando. Lo digo en plural ya que no estoy solo en este camino. Le debo mucho a Jae Hwan Chang, Co-founder de BlindPackers. Desde la primera charla que tuve para invitarlo al proyecto se ha comprometido a 1000 por hora. Nos sentamos a tomar un café mañanero y hablamos por casi 3 horas solo de todo lo que podríamos hacer con el proyecto. Ahí mismo nos paramos y fuimos directo a comprar un pizarrón, lo colgamos en una pared en su habitación y empezamos a hacerle cambios a mi plan original.

Ese nivel de compromiso es el que buscas para desarrollar tu proyecto. He aprendido una forma diferente de ver la vida gracias a su forma de enfrentar el mundo y a su gran capacidad de estar aprendiendo cosas nuevas todos los días, sin mencionar lo interesante que es su cultura (koreana), con la cual no estaba muy familiarizado y tenemos tanto que aprender. Sin Jae, el proyecto estaría en una etapa más joven y menos innovadora. Adivinen qué… nos conocimos en un evento de GrowPro Experience. Sí, ¡los dos somos Growers!. Pasamos de una habitación a un espacio compartido en un coworking space. Aunque es pequeño, lo más importante es que estamos rodeados de startups de todo tipo y podemos aprender mucho de ellas. Finalmente, hoy puedo decir: It’s happening! Y el equipo sigue creciendo.

El empezar este camino es lo más retante que he hecho en mi vida. Como muchos founders dicen, es increíblemente difícil pasar de una idea a crear una compañía que represente como piensas. Tienes que evolucionar en aspectos que son emocionalmente muy difíciles. Cada startup empieza sin vida y tienes que probar que puede nacer, moverse y tener alma propia. Luego, debe aportar valor al crear algo único e impactar de manera positiva a todo aquel que tenga relación con ella. Las startup tienen que pasar por una serie de milagros para poder llamarse ‘compañías establecidas’ (lo que todavía no llegamos a ser).

Es por eso que se vuelve algo tan obsesivo. Te exige mejorar en aspectos que ni siquiera sabías que existían y eso es diario, traigas ganas de hacer las cosas o no. Lo puedo decir sin ningún pelo en la lengua. Funcione o no funcione, sea esta la empresa u otra, eso es lo que le da sentido a mi vida, el tratar de compartir a través de BlindPackers experiencias que me han cambiado para bien. Sharing is caring, mates. Nunca lo olviden. Así que, si tú llegas aquí con la idea de emprender y te gusta todo este rollo, recuerda que hay muchísimas personas que ya lo han logrado. No veas el ser migrante como un obstáculo, tómalo como una oportunidad para demostrarte a ti mismo que puedes hacer lo que quieras en cualquier parte del mundo.

Va a haber días donde te vas a querer arrancar de la cabeza las ganas de tener tu propio negocio y querer llevar una vida común. Yo me pregunto muchas veces el porqué no me conformo simplemente con un trabajo de oficina. Te va a dar miedo, no lo niego, más estando lejos de tu país, diferente idioma y muy muy diferente idiosincracia. Pero recuerda que detrás del miedo es donde están las cosas que más significado le dan a TU vida. Responsabilízate y ejecuta. Si tienes cerebro, corazón y espíritu, ¿por qué te limitas? Tú puedes. Tú puedes. Tú puedes.