Para esta canadiense, con sangre argentina e italiana, y residente de Barcelona (qué cool, ¿no?) que conocerás hoy no fue fácil tomar la decisión de dejar lo conocido e irse a vivir a otra ciudad. Con pasaporte en mano y ligera de equipaje, a nuestra Deborah le embargaron una serie de sensaciones que ya te contará. Pero, a la vez, se dio cuenta de que nada nuevo ocurre en las zonas de confort. ¡No dejes de conocer su increíble historia!

Corazón de viaje dividido en dos

¡Hola, aventureros! Mi nombre es Deborah, una canadiense/argentina que hace poco aterrizó en Barcelona, España. Amante de las experiencias, viajar, los animales y la buena vida compartida con familia y amigos.

Mi libro de vida se ha desarrollado en dos países completamente diferentes: viví 14 años en Vancouver, Canadá (lugar donde nací y me criaron) y los 14 restantes en Mendoza, Argentina, la tierra de mi familia. Es por esta razón que tengo la mezcla justa de dos culturas opuestas.

Incertidumbre e ilusión

Una vez cumplidos los 28 años, tomé la decisión de cambiar nuevamente mi rumbo: dejar todo e irme a tierras españolas. Salir de la zona de confort viene acompañado de sensaciones de aventura, libertad y coraje; y hasta el día de hoy no me arrepiento. En la balanza pesa la familia, los amigos e ir caminando por la calle y encontrarte con conocidos pero, del otro lado, la incertidumbre, lo desconocido y el camino nuevo me ha llenado de ilusión para continuar con la decisión más importante que tomé en el 2018.

En abril 2019 llegué a España. Bajarse del avión y escuchar nuevos acentos ya formaba parte de la emoción de saber que ese día empezaba algo nuevo. Mirar por todos lados y ver que me sumergía en una ciudad multicultural, como era cuando vivía en Vancouver, me llenaba de alegría.

De asados a paellas y vermut

Cambié los asados argentinos de los domingos por las paellas y el vermut; la Cordillera de los Andes por la Barceloneta; el tango por el flamenco. Todo me ha enamorado. A pesar de estar viviendo en una comunidad latina, como en Argentina, todo ha sido nuevo. La memoria del teléfono se agotó rápido por las fotos que le sacaba a todo lo que me rodeara.

Cuando llegó el momento de buscar trabajo, sabía que iba a adaptarme a las oportunidades que se me presentaran. Mi primera experiencia trabajando en España fue en un chiringuito de playa durante la temporada de verano. Cuatro meses con la playa de frente, arena en los pies y compañeros de trabajo que se convirtieron en amigos muy rápido.

Empezar a trabajar en otro país, hacerte entender con tu acento y terminologías hace que no todo sea fácil. Pero ha valido la pena el sacrificio de cada momento porque todo lo que forma parte de la experiencia SUMA. De eso se trata, vivir el presente y jugar con las cartas que nos han tocado. Además, aprovechar cada oportunidad y saber que es mejor arrepentirse de lo hecho antes de no hacer nada. 🙂

GrowPro y yo

Haber vivido en Canadá, Argentina y ahora en España me ha ayudado ver lo importante que es tener una experiencia en el exterior en algún momento de tu vida. Sabía que quería trabajar con algo relacionado a Canadá; tener un lazo que me uniera a mis raíces y ahí llegó GrowPro a mi vida.

Conocí a la empresa a través de unos amigos que ya trabajaban con el equipo en Nueva Zelanda. Me dijeron lo contentos que estaban trabajando con un grupo de compañeros excelentes y la verdad es que ¡no se han equivocado! Cada día tenemos la oportunidad de ofrecerles, a los futuros estudiantes, vivir la misma aventura que hemos experimentado nosotros.

Hoy día, estoy como Experience Manager ¡de Canadá! ¿Qué mejor para mí, una canadiense, decirte lo hermoso que es Vancouver y todo lo que tiene para ofrecerte? Su diversidad cultural, paisajes de montaña y playas, calidad de vida, hockey sobre hielo, y sentir el apoyo del país para crear tu propia historia viajera.