Vikingos en la Edad Media fundaron la capital irlandesa y, hasta el día de hoy, su tradición histórica se respira en la atmósfera de sus calles bohemias y relajadas. Si bien es una ciudad pequeña, comparada con otras capitales del mundo, existen muchos lugares para apreciar y dejarte atrapar. Por eso, aquí te presentamos 10 lugares para ver en Dublín que no te puedes perder.

Qué ver en Dublín | Top 10

Catedral de San Patricio

Catedral San Patricio en Dublín

De seguro, habrás oído sobre San Patricio y sus celebraciones en muchas partes del mundo en marzo de cada año. La iglesia del patrón irlandés es la más grande del país y está en Dublín. Sus monumentos, su arquitectura de estilo gótico y su gran campanario atraen con su magia a miles de turistas. Se encuentra ubicada en el centro histórico de Dublín y la entrada para los visitantes cuesta 8 euros. Los horarios los puedes ver aquí.

The Temple Bar

The Temple Bar

La tendencia de los bares de estilo irlandés nació aquí. The Temple Bar es uno de los barrios más alegres y bohemios de Dublín. Tomar unas pintas y escuchar música en vivo son el pan de cada día en este pintoresco y mundialmente famoso barrio. El local principal es el que lleva su mismo nombre. Se fundó en 1840, aunque no se sabe con certeza si lo lleva por su ubicación o porque sucedió al revés y le dio nombre al barrio. Lo cierto es que, sin lugar a dudas, The Temple Bar es una parada obligatoria en tu recorrido por Dublín.

Guinness Storehouse

Guinness Storehouse

La fábrica y almacén de la famosa cerveza negra irlandesa es otro de los puntos obligatorios que ver en Dublín. Para los amantes de la cerveza, es un santuario que no se puede dejar de lado al recorrer la ciudad. Sin embargo, se trata de algo más que la visita a una fábrica de cerveza.

Esta bebida es un fuerte elemento cultural de los irlandeses y entender su proceso es una forma de conocer su tradición. Durante el recorrido, además de mostrarte el proceso de elaboración y curiosidades de la marca, también puedes acceder al Gravity Bar en el último piso. Desde aquí puedes tener una vista increíble de la ciudad mientras disfrutas de una cerveza.

Castillo de Dublín

Castillo de Dublín

Esta edificación ha tenido diversas funciones a lo largo del tiempo, desde fuerte militar vikingo hasta residencia real. Por eso, su recorrido es un viaje a través de la historia de Irlanda. Actualmente, se utiliza como sede de actos oficiales pero se puede visitar con visitas guiadas de 45 minutos de duración. Abre todos los días de 9:45 a 17:45. La entrada cuesta 8 euros y la visita guiada, 12 euros y se lleva a cabo en inglés.

O’Connell Street

Calle O'Connell Dublín

Se trata de una de las avenidas más anchas de Europa y otro lugar imprescindible que ver en Dublín. O’Connell Street es la principal calle y arteria de la ciudad. En su recorrido de 500m se pueden apreciar edificaciones administrativas y la histórica Oficina Central de Correos.

Además, puedes ver la estatua de Daniel O’Connell, líder nacionalista, cuyo nombre también debe al puente que queda en frente para atravesar el río Liffey. Es una avenida con mucho movimiento pero con una elegancia arquitectónica comparable incluso con la Champs Élysées de París.

Trinity College

Librería del Trinity College

En pleno centro de Dublín se encuentra la universidad más antigua de Irlanda, Trinity College, que estableció en 1592 la Reina Isabel I. Su riqueza histórica es indiscutible, pues incluso fue casa de estudios de celebridades como Oscar Wilde y Edmund Burke. El campus tiene un área de 190 mil metros cuadrados y su atractivo principal es la impresionante biblioteca que alberga una colección de casi 3 millones de libros.

Solo el recinto es un espectáculo visual y arquitectónico. Además, se encuentra expuesta en una vitrina el arpa más antigua de Irlanda, que aparece en la bandera de Dublín. Otra reliquia de la biblioteca del Trinity College es el Libro de Kells, que consta de una escritura de los cuatro evangelios en una hermosa caligrafía y colores variados. La entrada a la biblioteca cuesta entre 11 y 14 euros.

St Stephen’s Green

Parque St. Stephen

Para disfrutar de un poco de aire fresco y descansar un rato del recorrido, el parque St. Stephen es ideal. Se encuentra empezando la calle Grafton, muy cerca de otros puntos. En St. Stephen Green es posible apreciar el estanque lleno de cisnes y otras aves que terminan de adornar el estilo victoriano del lugar. En verano es perfecto para picnics y obras de teatro al aire libre.

Old Jameson Destillery

Destilería Jameson

Está Guinness para los amantes de la cerveza, pero para los amantes del Whisky está la antigua destilería Jameson. Durante 200 años funcionó como fábrica y ahora es un museo donde puedes ver de cerca el proceso de elaboración de otra de las bebidas de exportación mundial y, lo más importante, degustar sus diferentes variedades. La desventaja, en comparación con otros sitios turísticos para ver en Dublín, es el precio de su entrada: 22 euros. Si eres amante del whisky, seguro que valdrá la pena la inversión.

Cárcel de Kilmainham

Cárcel de Kilmainham

Entre las edificaciones con carga histórica en Dublín, cabe destacar la antigua cárcel de Kilmainham. Si te preguntas por qué una cárcel sería un atractivo turístico, la respuesta está en su gran importancia en la independencia de Irlanda del Reino Unido. Esto pues muchos líderes revolucionarios fueron recluidos y ejecutados en sus recintos.

Incluso, fue escenario en la famosa película En el nombre del Padre (1993) del director Jim Sheridan. La antigua prisión de Kilmainham es un lugar que respetan los irlandeses debido a su protagonismo en los capítulos de su historia; un lugar imprescindible. Las visitas son guiadas y la entrada cuesta 8 euros.

Estatua de Molly Malone

Estatua de Molly Malone en Dublín

En Grafton Street, frente al Trinity College se encuentra uno de los símbolos más representativos de la cultura popular dublinesa. La estatua se construyó en honor a la canción que se convirtió en himno no oficial de Dublín y cuenta la historia de una vendedora de pescado que empujaba una carreta ofreciendo sus productos y que murió de fiebre a temprana edad. Hoy día, es uno de los puntos favoritos de encuentro de los estudiantes del Trinity, turistas y todo aquel que se encuentre en Dublín. ¡No dejes de tomarte una foto con Molly Malone!

Como dato extra, puedes entrar a muchos de estos lugares sin hacer fila con la Dublin Pass, una tarjeta canjeable por entradas y recorridos a pie o en bus. Además, el mes de marzo es de mucha celebración por la fiesta de San Patricio, donde todo se pone de color verde y la felicidad prima en sus calles. Como habrás visto, Dublín es una ciudad llena de misterios, diversión e historia, además de belleza arquitectónica y gente amable ¡Qué más se puede pedir!

Conocer de cerca la cultura y tradiciones de los irlandeses es una sensación más que gratificante. Más allá de recorrer Dublín o cualquiera de la otras asombrosas ciudades de lrlanda, ¿por qué no pasar una temporada viviendo en la Isla Esmeralda?

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